Cuando el ángel llama a María: "Llena de gracia", le está garantizando el apoyo pleno de Dios en la misión que le encomienda; toda la misericordia y el amor de Dios le acompañan, y en María la gama de posibilidades en cuanto ser humano son infinitas. Pero, eso no era suficiente para que el plan de Dios se realizara. María tenía que decir: "Sí", y no sólo en ese momento, sino a lo largo de toda su vida. Imaginamos frecuentemente que los santos, y María en este caso, lo tuvieron todo fácil: ¡Eran santos!, decimos. Sin embargo, la santidad está al final del camino, y no en los comienzos; la santidad es la respuesta a esa abundante gracia de Dios derramada sobre María. María tuvo que aprender, tuvo que llegar a ser discípula de su hijo, además de su madre biológica, y eso habla de un camino: en los evangelios, en los pocos momentos en que aparece María la vemos enfrentada a situaciones complejas, pero María hizo el camino de la fe, creció, y lo hizo, se nos dice, de una manera peculiar: Ella guadaba todo en su corazón. Al final, el día de Pentecostés, ella está en el centro, y no simplemente por ser la madre de Jesús, sino porque se ha convertido en Madre de los discípulos de Jesús. ¿Cuál fue la escuela de María? La escuela del amor.
Ser PERSONA.
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"Si no puedo distinguirme de la masa de otros hombres, nunca podré amar y respetar a otros como es debido. Si no me separo de ellos lo suficiente para conoce...
Hace 16 horas



